Love of Lesbian en Santander, 29 de abril de 2017

 

Sólo vengo a decir que no se acaben nunca, que me quiero casar con ellos. Con todos, y a la vez. Ahora que está tan mal visto decir que te flipa alguien tan conocido, que es cabeza de cartel en todos los festivales nacionales y que cuelga el cartel de ‘Sold Out’ en todos sus bolos.

El grupo catalán presentó en el Escenario Santander su último trabajo El poeta Halley, disco que como muchos han dicho ya, puede resultar muy denso. Pero qué va a decir una nostálgica. Por suerte son Love of lesbian y el concierto no se quedó en eso, supieron sacar su magia y mezclar sus nuevos astrotemas con intensidades que venían del ’99 y su faceta más bailable que nos hizo darlo todo. Ojo, que esto parece una simple frase hecha, pero estamos hablando del norte, concretamente de Santander, donde es muy difícil mover al público y conectar de la manera que lo hicieron ellos. 

 

Dos horas y media de todo tipo de emociones

‘Cuando no me ves’ comenzó a sonar de golpe y lanzando una mirada alrededor vi que no cabía ni un alma más en el recinto, y que todas las presentes tenían la letra y la sonrisa en la boca, también todo a la vez. Después fueron llegando ‘Océanos de sed’, ‘Bajo el volcán’, ‘Nadie por las calles’, ‘Allí donde solíamos gritar’…  Santi Balmes dijo que ‘Oniria e insomnia’ eran de sus personajes más queridos y me encantó escuchar esa canción en directo después de tanto tiempo. Yo pensaba: han empezado demasiado fuerte, en algún momento pegará bajón. Pues spoiler:  No. Hicieron (más) increíble ‘Incendios de nieve’ y preciosa, desnuda a guitarra y voz, ‘Segundo asalto’ haciéndome temblar hasta las pestañas.

No sé si por bailar ‘El yin y el yen’, ‘I.M.T.’ o ‘Algunas plantas’; si en el recinto no saben lo que es el aire acondicionado o que Santi se quitó la camisa, pero hacía demasiado calor. Menos mal que la barra no estaba muy lejos para reponer gasolina/cerveza, porque la banda no nos dió tregua y seguían sonando himnos como ‘Me amo’, ‘Club de fans de John Boy’ o ‘Los toros en la wii (Fantástico)’.

Acercándonos al final tuvimos el momento más íntimo, con ‘1999’ retumbando en las paredes del Escenario, con ‘Voy a romper las ventanas’ entrando como el aire y con ‘El Poeta Halley’ encontrando las palabras exactas. Todo terminó con ‘Planeador’ y sonó en mi cabeza esa pregunta que te viene al final de todos los buenos conciertos, esos en los que dejas una parte de ti. ¿Y ahora qué?