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Lo primero, y con todo el respeto del mundo a los artistas, lo mejor del festival fue que hubiese Desperados. Y el mágico lugar en el que se realiza, como es esa península de La Magdalena. También antes de nada, felicitar a la organización. Los food tracks, zona de descanso y mercadillo, además de ser una monada, fue una buena idea y se agradeció un poco de variedad; los horarios se cumplieron a la perfección y el evento estuvo en todo momento pendiente de los asistentes escuchando sugerencias y aplicándolas, drenando el agua de los charcos-casi mares, facilitándonos el acceso a la prensa, etc. Ah, y también por una community manager que lo hizo de maravilla. Hasta aquí ni un solo pero.

Ya en cuanto a la música es otro cantar (guiño guiño). Sin entrar en detalles, como resumen global y con mis opiniones contrastadas, diría, primero: que el año pasado el cartel puso el nivel muy alto y éste, aunque con grupazos, no ha conseguido enganchar tanto, habiendo momentos en los que incluso he llegado a estar aburrida. Segundo, ha habido algunos horarios extraños, como un Xoel a una hora exageradamente tarde, sumado a que tocaba tras Belako, que fue un verdadero terremoto. Y el tercer punto es una pregunta, ¿por qué nos torturáis con esos dj’s del infierno entre concierto y concierto? (Aquí no se incluye a Virginia Díaz, por supuesto)

Bien, ahora que ya me he quedado a gusto comenzamos por días. Ojo, no esperéis un análisis musical, es más bien una crónica visceral, que por lo que he leído ya, no va a coincidir con la opinión de los expertos. La niña os salió rebelde.

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El inicio del festival se produjo con Black Yaya presentándonos un estilo folk rock suave que atrapaba, a mí personalmente me gustó, aunque no funcionó demasiado bien. Perfecto para una sala o recinto más pequeño, pero inadecuado para abrir un festival a primera hora en el que se le quedó grande el escenario con un formato tan sencillo. Puede que debido a ésto y que no era muy conocido, no hubiese mucha afluencia de público.

Los siguientes en pasar por el escenario principal fueron Supersubmarina, aunque antes, y como en cada descanso entre concierto y concierto, amenizó la espera Javiera Mena. Aunque a mí no me entusiasmaba, la gente se divertía, así que todo OK.

Como iba diciendo, Supersubmrina, lo petaron. El sonido no era el mejor, pero pasaron por encima de eso, se metieron a la gente en el bolsillo desde el primer minuto, tirando a dar con canciones como ‘Ana’, ‘Supersubmarina’, o ‘Viento de cara’. Un set list ideal para un festival, sin dejar que parásemos de bailar y echando abajo el escenario cuando sonó ‘Kevin McAllister’. Eh, y no lo digo porque yo casi me quede afónica en ese momento, es que era mirar hacia todos los lados y verme rodeada de gente que estaba en las mismas. Los baezanos son puras ganas. Para mí, los mejores del jueves y parte del resto de festival.

Carlos Sadness deslumbró. No, literalmente, menudo pelazo brillante que tiene el tío. Como no podía ser de otra manera, durante todo el concierto le rodeó un cierto tono de misticidad, con sus animales, ideas salvajes y alusiones al espacio. Destacaría los momentazos con ‘Miss Honolulu’ y ‘Hoy es el día’, yo disfruté mucho de la magia, pero hablando en general fue una actuación que gustó a los fans más que a los que no lo son tanto.

De L.A. poco puedo decir, son L.A., son unos monstros! (sí, a lo Rosario). Musicalmente dieron una lección de buen hacer, sin postureos ni poses, puro rock, distinguiéndose cada detalle y matiz. Sonaron perfecto durante todo el concierto, pero ‘Stop the clocks’ siempre es especial, y gran final con ‘Outsider’. Fíjate si hay pocas pegas que poner que solo puedo decir una cosa a Lluis Albert Segura: no hacía sol, esas gorras no se llevan desde los 90 y no le quedan bien a nadie.

El primer día echó el cierre del escenario principal Cycle, quienes ya habían estado en el pequeño gran festival hace seis años. Pese al tiempo que ha pasado poco ha cambiado, en la línea de siempre, sin nada extraordinario… Pesado. Soy demasiado joven y rubia para entender su rollo.

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La segunda jornada empezó bien pero fue descendiendo. Abrieron Niños Mutantes, en el público se respiraban ganas, había bastante gente para ser el primer concierto. Actuaban por primera vez en Cantabria, y se notaba que habían sido muy esperados. Había conexión, y ésto con cuatro contados pasó. Y se nota, cuando hay complicidad, cuando el grupo está a gusto tocando, y nosotros felices disfrutando de esa energía, de ‘Hundir la flota’, de ‘Caerán los bancos‘, de la archiconocida y querida ‘Errante‘… Y haciendo nuestro un himno como es ‘Como yo te amo’. (Raphael para el Santander Music 2016 YA)

Satellite Stories pasaron sin pena ni gloria. No sonaron mal y le pusieron ganas, pero no las suficientes como para hacerse con el público del festival del cuál la mayoría no sabían ni quienes eran. Canciones bailables y pegadizas, muy jóvenes y rubios rubísimos, tienen una gran proyección y pueden llegar lejos, pero por el concierto del Santander Music no serán recordados.

La siguiente en salir al escenario fue La Roux, elegancia sobre el escenario, un estilo electro pop con influencias pop de los 80 (también en el look) que parecía mantener animado al público, actitud, Elly Jackson una culuinquieto, y sobre todo sobre todo, tan artificial que asustaba. Aún así para los seguidores de la banda pudo ser un gran concierto en el que no faltaron grandes temas como ‘Bulletproof’ con el que dio por finalizado el concierto.

En ésta ocasión los encargados del dj set que sonaba entre cada concierto fueron Bimba Bosé y Charlie Centa, que me parecieron unos sosos de cuidado mientras pinchaban, aunque bastante amables en el trato de tú a tú. En cuanto a la música pues lo de siempre con los malditos dj’s, qué os voy a decir yo si ya me deben odiar la mayoría.

El plato fuerte de la noche fue sin duda Dorian, levantando el ánimo como nadie podía hacer después de haberse desanimado la noche bastante. El sonido volvió a hacer de las suyas y a nosotros volvió a no importarnos nada, porque estaban ahí delante metiéndonos caña temazo tras temazo, sonando ‘Los amigos que perdí’ llevándola ya muy dentro y doliendo un poquito, mezclando el formato más electrónico de la banda, con canciones como ‘Paraísos Artificiales’; y temas con arreglos de cuerda de su último disco Diez años y un día, como ‘Arrecife’.En realidad el set list fue el prototípico de festival, todo hits: los ya mencionados, ‘A cua lquier otra parte’, ‘La tormenta de Arena’… pero lo que todos queríamos, en definitiva. Se notan los ya 10 años sobre los escenarios, con mucha clase y manejando la situación a su antojo. La campa vibró, y los cuerpos, y hubo nudo en la garganta porque no quería que se acabara nunca.

Los encargados de cerrar la noche del viernes fueron Is Tropical, que a base de singles como ‘The Greeks’ y ‘Lies’, hicieron bailar a los asistentes que quedaban, llegando a lo más alto con ‘Dancing Anymore’. Aunque por lo general el público no estuvo muy animoso, quizá por el frío o el cansancio.

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Y el sábado, ay el sábado… el festival nos recordó por qué no faltamos ni un verano y por qué lo queremos tan así, con la fuerza de los mares, como ya cantábamos el viernes.

La primera en hacer sonar música en la campa fue Virginia Díaz, de Radio 3, que entendió perfectamente a lo que habíamos ido. Entre cerveza y cerveza pudimos mover el culo con Lori Meyers (momento remember de hace dos ediciones), cantar a todo pulmón a Los planetas o hacer el ridículo disfrutar ‘Uptown funk’. Y qué bien. Cómo la adoro. Creo que debería ser dj residente, ahí lo dejo.

En el tercer y último día festivalero los encargados de abrir el escenario principal fueron Neuman, que aunque les costó arrancar supieron cómo hacerlo, y meterse al público en el bolsillo, bueno, a gran parte. La música hablaba sola, no hacía falta ningún rollo entre canciones, pero un poco de cercanía y calor hacia el público no habría venido mal. Tras una larga introducción a cargo de Paco y su guitarra que parecía no tener fin, necesitaron un par de canciones para asentarse, pero no todo es malo y llovieron temazos como ‘Turn it’ o ‘Tell you’ que nos dejaron rotos.

Pero eso sólo fue la calma que precede a la tormenta, y llegó Belako. Y no sé cómo no detrozaron el escenario. Qué fuerza y energía, qué locura. Hablo desde un punto de vista objetivo ahora mismo, porque no soy fan, nada más lejos de la realidad, pero después de cómo me dejaron el cuerpo esa noche podría perfectamente. Fueron el único grupo del que corearon su nombre, había ganas, encima y abajo del escenario. Los vascos tocaron canciones como ‘Felase step’ y ‘Zaldi Baltza’, se comían al público, transmitían de una forma brutal y dieron un bofetón a todos los demás grupos del festival.

Como he dicho al principio, creo que fue un error colocar a Xoel después de Belako, no por calidad si no por cuestión de cortar todo el rollo. Xoel López es uno de los artistas más grandes que hay en la escena indie si hay que llamarlo de alguna manera, pero queridos organizadores, un poco de lógica. Dicho ésto, lo hiciste de cine gallego, pero quizás tocar casi íntegramente un disco nuevo (Paramales) en un festival y no algunos de tus canciones más famosas no fue la mejor idea. Aún así, de los mejores sonidos del festival, gran puesta en escena (se notan los años que lleva sobre el escenario) y un público entregado con ‘Yo Sólo Quería Que Me Llevaras A Bailar’.

El plato fuerte de la noche era una mezcla de indie, electrónica, mucho verde y unos tíos que nos lo hicieron pasar muy bien. Crystal Fighters. No fue el mejor concierto de la historia como se esperaba de un cabeza de cartel, quizá no conectaron demasiado con el público, pero habíamos ido a disfrutar y así fue. La puesta en escena era muy bucólica, con plantas de plástico e incienso que pretendía darle al grupo un tono más orgánico. Y rarito. Pero es que no nos importaba nada, desde los primeros golpes de tambor ya mordíamos las ganas, al público nos tenían atrapados, eso es así. Fue muy grande ‘At home’, y por supuesto tampoco faltaron sus ya míticos temazos ‘You and I’, ‘Love is all i got’, ‘I love London’, ‘Love natural’ y ‘Follow’.

Los últimos en pasar por el escenario grande en la séptima edición del Santander Music fueron Nasty Mondays, que hicieron un repaso por los temas más sonados del indie – rock como ‘Are you gonna be my girl’ de Jet o ‘If you Wanna’ de The Vacciones.

Una edición del Pequeño Gran Festival con sentimientos encontrados a veces, pero con muchas ganas de que llegue el año que viene y volver a estar los primeros, nos encanta formar parte de ésto y ver cómo crece en nuestras narices. ¡Pues ya ves!