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El pasado 15 de marzo fuimos al concierto de una banda de la que ya me había hablado un gran amigo hace unos meses (lo de “gran” en sentido literal, mide más de dos metros) . St. Paul & The Broken Bones se llamaban, soul auténtico con un cantante de voz prodigiosa. Escuché el disco por internet y ciertamente: preciosos arreglos, buenos vientos, matiz, sensibilidad y una poderosa voz. El disco es bueno, pero a mi realmente han dejado de interesarme los discos, ahora soy amante de los directos. Me basta una escucha para desear fervientemente ver al grupo sobre las tablas y eso hicimos.

Rocanroles clásicos sonaban mientras esperábamos el inicio del espectáculo de los de Alabama. De repente! Luces azules sobre el escenario y salen los Broken Bones empezando con una intro instrumental como es común en este estilo tan marcado, soul de la vieja escuela en el que el cantante no aparece hasta el final del tema. Los músicos demuestran sus habilidades con astucia y hacen que el deseo de ver un frontman del que hemos oído hablar sea más intenso. Por fin! Entra en escena Paul Janeway, enérgico, trajeado y un perfil muy entre Truman Capote y Miqui Puig. El público se entusiasma y arrancan con el primer single “Don’t mean a thing” siguiendo con “Sugar died” donde comprobamos la increíble voz de Paul. Con tal presencia es fácil sacar buenas fotos y escribir estas lineas. El ecuador del concierto nos llevo a “Broken bones and pocket change” un tema emotivo con gran intensidad vocal en el que Paul derrocha todo su potencial. En el tema covers “Shake” de Same Cooke nos la encajan con gran facilidad, “Fake Plastic Trees” de Radiohead sorprende pero la llevan con astucia a su terreno y la preciosa “Moonage Daydream” de Bowie les queda niquelada.

Al final con apenas un disco y un EP ofrecieron un concierto de hora y media con unos bises que dejaron al público más que satisfecho. Un espectáculo para recordar con una banda al servicio de una voz, la de Paul Janeway.