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Lo han vuelto a hacer. Bandaza. Ni qué decir que no tiene nada que ver escuchar el disco Viento de cara que verlo el directo, es como comparar una brisilla de playa con un huracán, te deja el cuerpo temblando y la sonrisa en la cara. Y bueno, al que le pase al revés que coja sus cosas y se vaya retirando.

Lo primero que quiero decir es que al norte nos cuesta más entrar en calor, pero eso no quiere decir que no se disfrute del concierto, la procesión va por dentro. Y que al principio pensaba que me había equivocado de local y me había ido al chino de la esquina, pero no, esa musiquilla era solo para despistar.

Salieron a morder. Y lo hicieron. Una hora y media en la que no bajaron la intensidad en ningún momento, mezclando el nuevo disco con sus canciones más sonadas. El público se dejó la garganta con Hasta que sangren, los pies con Tecnicolor, nos pusimos tiernos con la canción-regalo Para dormir cuando no estés y se cayó el Escenario Santander con Ciento cero. Y por supuesto no faltó Supersubmarina, con la que me teletransporté al 2010 cuando les conocí de pura casualidad.

Supersubmarina tiene ese algo, no sé si que te destroza y te deja con ganas de más o qué, pero que si se te cuela dentro lo llevas claro, no vas a poder parar de ver su directo en toda ocasión que puedas. Y eso está muy bien.