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“Nos quieren en soledad, nos tendrán en común”

Nacho Vegas presentó por tercer día sus nuevas canciones en Madrid. De riguroso negro, salió al escenario, tomo posición frente al público y comenzó la resituación.

Sin apenas concesiones a las canciones que han perfilado al personaje, con la seriedad y el realismo que desprenden sus historias, fue su último disco, “La Resituación” el que sobrevoló sobre las cabezas de un público fiel que siempre arropa al cantante en sus noches en la capital.

El marcado carácter político de sus recientes composiciones y la cercanía a lo que fue el epicentro de aquel no tan lejano 15M hacían de Joy Slava el lugar apropiado para presentar estas canciones que hablan de compromiso social, a través de historias y personajes que con un pretendido sarcasmo e ironía, ya marca de la casa, llaman a la revolución y agitar conciencias.

Hace tiempo ya que Nacho se ha ido alejando de las canciones emocionales que desgarraban con versos íntimos y que parecían inherentes a su figura. Hace tiempo ya que Nacho parece alejado del malditismo, de las drogas, de los claroscuros y los recovecos del alma. Hace tiempo ya que Nacho Vegas se ha transformado en otro Nacho, en cualquier Nacho. En un portavoz de historias y personajes anónimos, en narrador de una realidad socialmente comprometida.

Se hace necesario destacar a los músicos que arroparon durante toda la noche a un Nacho Vegas hierático, que tan solo se manifestó para presentar al coro del Patio Maravillas, junto con quienes interpreto Polvorado y RunRun. La Trama Asturiana, asume su papel y ponen toda su solvencia al servicio del personaje, con un alto nivel sonoro difícil de conseguir en un inicio de gira como este que nos ocupa.

Paras los bises, Nacho invitó a Pablo Und Destruktion, quien fue el encargado de caldear el ambiente previo al show. Juntos y con el puño alto interpretaron Santa Barbara Bendita, himno popular de los valles mineros asturianos y leoneses, en una escena que parecía sacada de otro tiempo.

Acabo el concierto con ese clásico que es, El hombre que casi conoció a Michi Panero. Dejándonos con la sensación de que por el camino se ha perdido intensidad y emoción. Que el dolor ha dejado paso a la resituación.