Rafapons

Estar a punto de ver por primera vez un concierto de Rafa Pons es una experiencia, a todas luces, emocionante. Los tres discazos de este treintañero barcelonés desbordan juegos de palabras, comicidad, historias (autobiográficas o no, quien sabe) de personas peculiares, disparatadas y geniales, condimentadas por su voz rasgada de cazallero y una guitarra que tira más al rock and roll que la canción de autor clásica. Rafa Pons es, de su quinta (a la que pertenecen el poético Marwan, el entrañable Luis Ramiro, Funambulista, Andrés Suarez o Dani Flaco), el más gamberro, el más desinhibido, y el más alegre, poseedor de un irreverente don para la rima sarcástica, y para convertir cualquier historia (triste, romántica, absurda), en canción. Y esa energía contagiosa sumada al poder de sus letras para sacar una sonrisa y saltar a voz en grito, en un directo, multiplica las posibilidades de pasar una velada maravillosa.

La noche en el Sónar Pub arrancó con de Yeyo como telonero; cinco canciones frescas y animadas prendieron la chispa en la antesala de Pons, que subió al escenario acompañado de una enorme sonrisa y una copa de whiskey con hielo. La encargada de dar el pistoletazo de salida fue Olvídate de ti, una de sus composiciones más irónicas y divertidas (Empezando al grito de: Las putas tienen nombre, los mendigos pasado, y todos los banqueros un libro de Saramago…), seguida de otras propias de su último álbum de estudio, titulado Persona, animal o cosa. Éxitos como la canción homónima que da nombre al disco, A que me enamoro, El último pedazo del pastel o Nos vamos conociendo. Entre chistes y anécdotas que avivaron la risa de los asistentes, Rafa nos deleitó con algunos de los temas (tanto inéditos como versiones acústicas) que como regalo previo al estreno de su próximo trabajo previsto para septiembre, cuelga en “Abierto en canal” (su canal de Youtube): Caja Negra, Estrella del shock, y alguna otra perla, ademas de los hits de sus anteriores trabajos, como Nieve en la ventana, Julia Roberts, o Un poco idiota.

Hacia el final comenzaron a sonar las canciones más aclamadas por el público: Supongo, La mosso (una hilarante historia sobre un “delincuente” enamorado de una mosso d´Esquadra), Voy buscando la luna, Que pasen cosas, y para rematar, Malaputa, con su respectiva coreografía. Rafa presentó además A cuento de nada, su primer libro de relatos cortos, y nos demostró que en tierras gallegas siempre echamos en falta y disfrutamos de conciertos como el suyo: Pura diversión chutada en vena. Con su voz y su guitarra es suficiente.