Cualquiera cuyos tímpanos estén enganchados a la discografía de Nacho Vegas saben que éste no es un cantautor al uso. Desde sus primeras andanzas en solitario (el EP Seis canciones desde el Norte y el LP en solitario Actos inexplicables (2001), colocado entre lo más destacado del año para la prensa especializada), el controvertido músico asturiano se ha erigido como creador de un universo particular, poblado de personajes atormentados, monstruos del imaginario colectivo, diatribas filosóficas, agudas críticas al sistema político imperante, y melodías que coquetean y beben de la canción popular, el folk y el rock de tintes tenebrosos. Con él conocimos a Miss Carrusel, al Ángel Simón, a Baby Cat Face, a Lole y Boyán o al hombre que casi conoció a Michi Panero; muchos de ellos proyecciones y alter egos de su compleja personalidad, pues como dijo el escritor Raymond Carver “Tú no eres todos tus personajes, pero todos tus personajes son tú” Nacho no tiene pelos en la lengua, su pluma es amiga de la caricatura social pasada por el tamiz de la ironía, y de las canciones que narran a la perfección el desarraigo existencial y las pulsiones humanas. Vinculado con ahínco en los últimos años a movimientos sociales como el 15-M; sus letras han evolucionado desde aquellos miedos personales, el papel de aluminio y la cuchara, el dry martini, la angustia de vivir y las experiencias amorosas a una sátira de los valores occidentales, un retrato de la gente de a pie en tiempos de crisis, y sobre todo, un reflejo profundo del descontento social, de la rabia del apaleado: la voz rota de los chuchos malheridos que odian al gobierno, que escupen contra la CEOE, que hacen crac contra el yugo que los explota. Así, este pasado 8 de abril veía la luz el último trabajo de estudio del gijonés, bajo el interesante título de Resituación: Diez temas de marcado carácter político precedidos por una instrumental de inicio titulada Indefensos, que musicalmente resultan más luminosos, directos y accesibles que trabajos más descarnados y densos como Desaparezca aquí o Cajas de música difíciles de parar.

Desde las historias dramáticas de looser enganchado a vicios y decepciones presentes en el Manifiesto Desastre (2008) y el más intimista y entrañable La zona sucia (2011), Nacho se ha contagiado de esa rabia social y desde ese EP titulado Como hacer crac, sus mensajes subversivos se han desligado de su primigenia raíz más eléctrica y oscura para arrimarse más al folk, a los giros musicales de Dylan, al acústico más limpio. ¿Hace Nacho Vegas canción protesta? Probablemente esta etiqueta sea un corsé demasiado estrecho para englobar un mundo de matices tan complejo. Repitiendo discográfica (continúa con Marxophone), su primer single y videoclip fue Actores poco memorables, un sarcástico repaso de la sociedad actual, incluyéndose a si mismo “allí llega Nachín con otra lúgubre canción, se cree especial pero no lo es, miradlo bien, es medio maricón y se meaba en la cama hasta los diez”. Aquí podemos observar una clara crítica hacia aletargamiento ciudadano, la anestesia del votante medio, y la violencia policial. Le sigue Polvorado, ya con nuevo videoclip, un pegadizo himno del trabajador cabreado buscando una unión contra empresarios y banqueros “donde está nuestro pan, patrón?/ polvo somos, lo sabemos, y en pólvora nos convertiremos”. La folkie Rapaza de San Antolín, dedicada a la cantautora Lorena Álvarez, es una de las composiciones más tiernas. “Va y se presenta de aquella manera tan sexy y tradicional, llega silbando una cumbia villera y su look rústico tropical.” Ciudad Vampira, guiada por la música de un banjo e introducida durante el primer minuto por la artista vasca Mursego, es a la vez un homenaje y un llamamiento al renacimiento de su triste Gijón Natal, a la que sigue la tranquila pero enérgica antisistema Run run, “no hace hoy un día precioso para explosionar?”. El séptimo tema está dedicado a uno de sus mejores amigos y se titula Adolfo Suicide, la más rockanrollera del disco y con una temática que gira, precisamente, en torno a los intentos de suicidio “así que te has vuelto a enamorar, otro trágico final con un nazi y a la francesa”. Luz de agosto en Gijón es un tratado sobre la soledad y el desamparo, una melodía triste exenta de contenido político.

El último tramo político constituye un final potente. Libertaria song ataca incisivamente la ideología de los partidos mayoritarios “el amor y la caridad empiezan por uno mismo, he leído en un tratado de pornoindividualismo”, Un día usted morirá explora la posmodernidad desde el prisma del cinismo, “nos dieron de comer algo de colores que sabe mal, y otro idiota me dice: que mas le dá, si un día usted morirá”, y La vida manca es un relato elíptico sobre el panorama actual que entremezcla elementos tan sórdidos como los desahucios y el cadáver de Miguel Bosé.

Escucha aquí mismo “Resituación”