El pasado jueves siete de noviembre King Dude realizó una actuación en el Club Plataforma de Barcelona, un lugar que con la puerta cerrada pasa totalmente desapercibido a ojos no saqueadores. El concierto estaba previsto a las 22h según la página web. Bueno, abrieron la sala a las 22h y hasta a y media no empezaron los teloneros.

Solo entrar nos dimos cuenta de que durante la espera de un concierto acústico de un cantante de metal nos pusieron reggaeton, rap, punk y rock. Que sí, que nos gusta de todo, pero no estaría mal que se calentara el ambiente de un modo más apropiado a la ocasión.

Obsidian Kingdom, los encargados de abrir la noche, tocaron durante cuarenta minutos sin dejar apenas espacio a pausas entre canciones, lo que confundió al público y dejó al grupo sin los aplausos que se merecieron. Un estilo de música que quizás (y sólamente quizás) podría llegar a ser comprendido como un new-wave post-metal (que se definiría mejor con un “imposible de etiquetar“) nos cogió a la mayoría por sorpresa. Ellos mismos consideran su sonido: “pesado, de difícil clasificación y lleno de contrastes“. Aun y haber cuchillas en el ambiente, consiguieron dar una buena impresión e irse con la mirada altiva.

Entonces, después de una (demasiado) larga pausa, King Dude subió al escenario. Primer tema y ya con problemas de acoples que duraron hasta que hicieron sonar la última nota. Mal por el técnico. No obstante, intentamos concentrarnos en las canciones en sí, mas por más que lo intentamos, ahí estuvo el ruido de las cajas para recordarnos quien estaba al mando.

Un punto positivo fue lo mucho que se agradeció un set de batería y otro guitarrista consigo. El toque de eléctrico y tenso que le proporciona ese punto de apoyo sirvió de contraposición a la estabilidad que ofrece una sola guitarra. Ella sola hubiera sonado, creemos, demasiado para ella misma, pues la mala calidad de sonido (los agudos de las dos guitarras eran insoportables, la batería estaba baja, el cantante tenía la voz medio afónica…) estuvo sin pausa presente en todo lo que el set duró, hecho que habría imposibilitado discernir entre las notas de un simple acorde de tríada.

Aun y así, los temas de King Dude son buenos, y cuando algo es bueno no importa como suene siempre que se sea capaz de diferenciar la influencia del sonido en la composición y sus respectivas esencias, sus almas. Quien pueda hacer eso podrá comprender hasta el último suspiro del autor, incluso estando este no presente en la sala. En el caso concreto del jueves nos dejaron entrever algo bastante íntimo, pero nos quedamos con ganas de más.

Momento preferido: cuando el batería usó una cadena a modo de baquetas en Pagan Eyes Over German Skies.
Momento a olvidar: el desentendimiento entre grupo y técnico de sonido.