Era mi segunda vez. Se dice que en las segundas ocasiones no hay que dejar cabos sueltos y profundizar más si se cabe. Fuí con esa sensación, como de una cita inacabada, a medias… y no me arrepentí.

Fueron claros, concisos y escuetos. Ellos, creo, con los mismos interrogantes que los propios presentes. La sala a un cuarto de entrada, cosa que en algunas ocasiones es de agradecer, y más cuando eres propenso al “bote fácil”…

A lo que íbamos… Clavados en hora, aparecieron uno a uno. Carlos Sosa a la batería, al bajo el gran Ale y Nita poniendo en marcha la máquina que nos llevaría en un emocionante viaje por tierras andaluzas y por la zona más V.I.P del Boiler Room del mismísimo Berlín. Una fusión curiosa a la par que asombrosa, sintes cañeros y una voz… una VOZ que sustenta con encomiable equilibrio lo más folclórico del sur con elementos electronicos própios de una pista de baile y guitarras Pop-Rock.

Ese chorro de voz era de Nita, pequeña saltamontes cordobesa de melena negra que no paró ni un instante de hacer disfrutar al personal y hacernos entrar en catarsis, puro fuego en escena.
Ella marca estilo tal como hizo Martirio en su momento, pero menos Kitsch. Complementada con reminiscencias de su Cordoba natal como sus inseparables flores, sus plumas y sus bonitos abanicos para presentarnos su último trabajo “Trece Lunas”, toda una declaración de principios, de buena onda y de muy buena musica.

Comenzaron con temas del último plástico, “City“, “Road my Lips“, entremezclandose con temas de su primer trabajo como “Hype” o “Talking“.
Empezaba el primer set, sonaban frescos, elegantes, técnicos y viscerales… la máquina empezaba a coger velocidad. “Engine” nos puso a todos las pilas y volvió más locos del todo si se puede a las primeras filas. A continuación, Nita hizo una pequeña incursión a la percusión con “Natura“, donde demostró que ademas de vozarrón, también es habilidosa con las baquetas.

Sonó todo lo esperado, “Shiny Soul“, “Monkey” y como cierre de concierto, su canción fetiche, “Always Searching“… Pero lo bueno siempre acaba y llegó su fin, no sin antes prometernos amor eterno y una futura vuelta a la sala The One a todos quienes los que fuimos cómplices y participes de un concierto así, de esos que no se olvidan, que no cansan y que engrandecen su leyenda… de esos que hacen grandes a los músicos y a la sala. Directos reales y auténticos… Pues ya ves!!

Puedes escuchar Trece Lunas, el último disco de Fuel Fandango, aquí.