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El 5 de octubre del presente año pudimos apurar a Los Zigarros hasta la última calada. Por la mañana además de dejarnos grabados unos temas en el aticústico tuvimos el placer de charlar con ellos durante un buen rato para que nos contaran un poco más sobre la banda además de hablar de música y de los clásicos que tanto amamos. En breve subiremos el acústico y la entrevista.

Por la noche nos acercamos a la Rocksound de Barcelona, una sala que empieza a ser el epicentro de toda la movida rockera de la ciudad condal; aun siendo un garito pequeño desfilan por ahí artistas de nivel internacional y la mayoría de veces se ofrecen noches de rock memorables como la que nos precedió.

Los hermanos Ovidi y Álvaro Tormo junto a Adrián Ribes a la batería y Nacho Tamarit al bajo forman Los Zigarros, una máquina de hacer rock and roll de las de verdad; desde la sinceridad y el amor a la música su esencia no busca la innovación sino recordar que las cosas bien hechas y con un par de pelotas son suficientes para poner a toda una sala patas arriba. Entregados desde el principio, Ovidi demuestra ser un frontman de los que se suben a las tablas y lo dan todo, al igual que sus compañeros de carretera que lo siguen en todo momento sin dejar de lado su propia personalidad.

Como pasa con las grandes bandas los que sabíamos a lo que veníamos ya estábamos emocionados antes de que salieran al escenario. Empezaron a desfilar los temas de su primer larga duración y la gente ya estaba arriba a partir del rasgado de los primeros acordes de “Cayendo por el agujero” rock blues setentero sin concesiones y guitarras afiladas durante todo el concierto; Álvaro es sin duda el perfecto solista rockero, una flecha le atraviesa cuando levanta las cuerdas de su Les Paul customizada haciendo que la pose sea una parte importante del show. Al igual que su hermano Ovidi, que no se queda a la sombra demostrando el equilibrio perfecto entre técnica, presencia y personalidad. La base rítmica es sin duda otro factor a tener en cuenta en el sonido en directo de la banda; con una pegada y energía impepinables, Adrián y Nacho elevan las hazañas de los hermanos Tormo sobre las seis cuerdas a la máxima expresión. De esta manera hicieron sonar “Hablar, hablar, hablar” el primer single del disco, arrancando frenéticamente y recordando a los más puros Tequila. Con “Voy a bailar encima de ti” se desató la locura obligando a todo el mundo mover sus caderas al ritmo del rock and roll más clásico, como lo hicieran algunos en los 80 con Los Rebeldes, Loquillo y los Intocables o los mismísimos Burning. Alguna que otra versión de power blues y un agradecimiento constante al público barcelonés por parte de Ovidi hicieron que la conexión entre ambas partes fuese más allá de un simple concierto. Finalmente “Dispárame” cerró la actuación con un rollo a lo AC/DC que seguro nos hará recordar que volveremos la próxima vez para recibir otra buena descarga de electricidad. Pues ya ves! Larga vida al rock and roll hermanos!