Hacía casi 20 años que los escuché por última vez y si por aquel entonces me parecieron brutales, a día de hoy, si cabe, me parecen todavía más espectaculares.
Tras el paso del tiempo y después de volverlos a escuchar hasta la saciedad, me he dado cuenta de que me he vuelto a teletransportar a la cueva, al garíto más oscuro, sucio y con olor a cerveza en los que solíamos escucharlos.

Soy de esos que piensan que a estas alturas está todo inventado. Y pocos, por no decir muy pocos grupos puedan lograr sorprenderme. Cual ha sido mi sorpresa, cuando he tenido que hacer un flashback hasta 1986 para darme cuenta de lo realmente increíble que era lo que había pasado por mis orejas. Una verdadera obra de arte y auténtica pieza de coleccionista.

Into The Psyche” de The Volcanoes, perteneció a la década de los 80, que bajo mi punto de vista, fué la más proclíve y creativa en cuanto a estilos musicales se refiere. Época en las que abundaban diversas propuestas musicales que se salían de la norma y que solo se podían escuchar en garítos y antros underground por medio de sellos auténticamente independientes. Era cuando el underground era real. Cuando como he dicho anteriormente, los garitos eran oscuros y con un olor penetrante a un cóctel de cerveza y lejía.

No existía la posibilidad de escuchar nada por la red ni de descargar nada de ningún lado. Se tenía que ir a morír ahí y con suerte, toparse con algún pincha capaz de ver más allá de los requemados hits del momento y que estuviera realmente preocupado por iluminarnos con maravillas como los Volcanoes.

Si realmente quereis averiguar algo sobre ellos, resultará una árdua tarea, ya que al no estar digitalizado, el márgen de maniobra es más bien casi imposible, a no ser que algún incauto lo tenga a la venta de segunda mano. Jamás me interesé en averiguar quiénes eran y que pasó con ellos, solo los disfrutaba a oscuras como un manjar exquisito….hasta el día de hoy que empecé a seguirles la pista.

Averigué que la banda se hizo fuerte en la escena londinense de mediados de los 80, siendo teloneros de The Damned y de Johnny Thunders, y me atreveré a decir que posiblemente fueron uno de los grupos con más proyección de la primitiva GothRock, como lo fueron The Sisters of Mercy, Bauhaus, The Cramps, etc, etc. Y con una estrecha relación a la llamada tendencia Post-Punk pero con un sonido que iba entre el Garage, el PsychoBilly y, en menor medida, la Psicodelia.

Para más inri, la portada era una auténtica obra de arte del grafismo más actual y que ya advierte de lo que te espera al darle al Play, produciéndote esa morriña de una época en la que habían discos conocidos por pocos que te podían hacer sentir cierto grado de peligrosidad moral. Y si los Pistols abrieron brecha por su deslenguada osadía, solo quedaba romper poco a poco los esquemas de la flema y correcta sociedad inglesa.
Buscaron transgredir esa sociedad esquematizada con letras que buscaban romper con la falsa moral tradicionalista y diseñanda a su antojo, un universo de terror de serie Z con bacanales, substancias, ritos, tendencias psicópatas y licantropía a la luz de la luna.

Si son los sonidos que te gustan, quedarás prendado y enganchado en su tela de araña desde el primer acorde. La portentosa voz recuerda al híbrido entre Bryan Setzer y Jim Morrison, y a pesar de la producción independiente, lograron un sonido que veinte años después, más quisieran muchos…… Baterias ritmicas, bajos muy presentes y guitarras afiladas y potentes…pa que más!!.

La banda eran: Janez Dernula a la voz, Rolf Knudsen a la guitarra, James B. Turnbull al bajo y piano y Stuart E. a la bateria.

…No entres dócilmente en esa noche. Rabia, rabia contra la agonía de esa luz…