«En la vida, lo más triste no es ser del todo desgraciado, es que nos falte muy poco para ser felices y no podamos conseguirlo».

El verano nos está pegando duro, tiempo libre, mojitos, tintos de verano, chiringuitos y sudores… ¡Muchos sudores! Aún así, he tenido un ratito para leer, más que su autobiografía, la vida y desgracias de Mark Oliver Everett, también conocido como el cantante y compositor de The Eels. Hijo de Hugh Everett III, uno de los mejores físico cuánticos jamás habido y amigo de Albert Einstein, podríamos considerar a Mark como un híbrido entre ZZ Top y el mecánico rocker-tuneador del programa del Discovery Channel y de la américa red neck, «Gas Monkey«.

Pero a lo que íbamos. Realmente nunca me llamaron la atención las autobiografías de nadie, pero después de oír las críticas de este libro en Radio 3 y las de otros muchos artistas dando su beneplácito, decidí investigarlo, y cual fue mi sorpresa que al final tuve que darles la razón.

Si ya de por sí las letras de las canciones de The Eels, al igual que sus melodías, reflejan el sufrimiento y la soledad que padeció Mr. E, también despertaron en mi una curiosidad creciente. Si todavía tenéis ganas y tiempo libre para darle a la lectura, aconsejo encarecidamente este libro como terapia, para que penséis que siempre habrá alguien más desgraciado que vosotros y que siempre se puede salir adelante por muy cuesta arriba que se pongan las cosas. Optimismo en estado puro.

En «Cosas Que Los Nietos Deberían Saber», Blackie Books, Mark Oliver Everett recuerda como experimentó la pérdida de cada uno de todos los componentes de su familia, pero también como canalizó esos sentimientos hacia una manera de entender la vida y una sólida carrera artística que le han llevado a componer auténticas canciones memorables.En algún lugar de este libro, E cuenta lo que le resulta más aterrador en sus visitas al medico, no sabe que nombre poner en la lista de contactos para casos de emergencias. Está solo, solo de verdad.
Leyendo pasajes como éste y muchísimos más, no es fácil que uno se quede encogido ante tanta desdicha. De hecho, mientras vas devorando páginas es fácil sentirse como aquella persona a la que, de repente y sin esperarlo, empieza a contarte un secreto y acaba por abrirte el corazón. Porque si hay algo que le sobra a esta autobiografía, son toneladas de corazón.

Que uno escuche o no su música poco importa, vas a estremecerte igual con este libro. Es un relato tan singular, especial, triste y a su vez tan esperanzador y optimista que atrapará a cualquiera que se acerque con ganas de escuchar. Así que a sus 47 años y tras haber vivido la muerte como algo familiar, decidió escribir su autobiografía… ¡Por si acaso!

Perdió a toda su familia y a un buen puñado de amigos. Ha visto estrellarse un avión de pasajeros en su casa, así que, aprendió que cuando quieres hacer algo es mejor hacerlo bien y rápido. Viviendo lo suficiente como para llenar un libro entero de momentazos únicos, lo único que tuvo que hacer fue sentarse en el porche de su casa y empezar a escribir lo que le dictaba el corazón. Ese cúmulo de desgracias condensadas en una sola persona y contado con un ingenio soberbio y dosis ternura, ha hecho de este libro todo un éxito.

Es imposible parar de reír, chasquear la lengua, poner carita de pena o incluso soltar alguna que otra lagrimilla ante la desgracia ajena, la mala suerte o la simple cabezonería que le hace a Mark, ver la vida y la música desde su perspectiva… ¡Y menuda perspectiva!

«El hombre puede soportar las desgracias que son accidentales y llegan de fuera. Pero sufrir por propias culpas, esa es la pesadilla de la vida.» (Oscar Wilde)

Puedes escuchar el último disco de The Eels, Wonderful, Glorious, aquí