Comienza agosto y con él, el Santander Music. La cosa va de extremos. Desde los estilos musicales hasta el calor y el estar al borde de la lluvia durante las tres noches de festival.

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Entre indie-folk, tecno y un pseudo Mario Vaquerizo pasó el primer día del Santander Music

La noche empieza con una invasión de barbas en el escenario principal, y eso a las mujeres nos gusta. Manel se hace con el público desde la primera canción. Melodías que entran suave, bonitas, relajadas y divertidas en su punto, un toque folk y la musicalidad del catalán creo que son unos muy buenos ingredientes para una banda. O a mí al menos me gustó y mucho. Se despidieron con ‘Al mar’, su canción más conocida, cómo no hacerlo si “sona bona música i som davant del mar”.

Entre concierto y concierto nos ameniza el jueves Joan Luna pinchando en el escenario Cannabis Energy Drink, haciendo saltar y bailar a la gente rozando casi la epilepsia, y según avanzaba la noche y el alcohol por las venas, imaginad.

Los siguientes en salir al escenario son The Bright. Los leoneses comienzan con mucha fuerza, me recuerdan en cierta manera a Amaral, el último disco, me pareció muy animal todo, musicalmente hablando. Van pasando las canciones entre versiones, presentación de ‘Estados’ y otras más antiguas; le dieron el punto rock al día y están bien, pero se me acabó haciendo repetitivo.

Tras otra sesión del Dj Joan Luna aparecen en escena una mesa llena de sintes, dos micrófonos e Hidrogenesse. Es demasiado total para mi body. Psicodelia tecno, un cantante que no canta, si no que habla raro, posturitas, canciones como ‘Disfraz de tigre’, ‘Captcha, cha cha’, ‘Caballos y ponis’… El público dividido entre los que dicen que son lo más y los que suplican que se se acabe. Y yo soy del segundo grupo, cómo sufrí. Aunque hay que reconocer que las canciones me hacían mucha risa, yo quiero la mierda que se meten para componer eso. Ah no, que soy buena chica y esas cositas son malas.

A la una menos algo empieza la fiesta de la diva Alaska. (Sí, porque es muy diva ella, demasiado para mi gusto; y a Nacho Canut apenas le ví.) Montan un show en el escenario donde la música pasa a segundo plano y lo que destaca son las figuras que se proyectan en las mamparas, bailarinas con pechotes y coreografías peculiares. Vamos, lo que viene siendo Fangoria en estado puro. Se escucharon canciones como ‘Dramas y comedias’ de Cuatricomía, su último álbum, pero sobre todo el concierto se basó en los míticos éxitos como ‘Bailando’, ‘A quién le importa’, etc. Creo que la mejor forma de describirlo es, como Alaska, pequeño (corto) pero intenso.

El cierre del jueves corrió a cargo de Tuya, y a las tres de la mañana esas canciones más bien calmadas (y bonitas, ojo) no son bien, vamos, que me estaba durmiendo.

También hay que decir que levantaron el ánimo con ‘Hands of Wasted men’, y que la única pega que le pongo (a parte de algún gallo al principio del concierto) es la hora. Que igual es que también estoy vieja y ya no aguanto nada.

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Las ocho de la tarde del viernes dos de agosto y empieza el segundo día de festival, el de los platos fuertes, en teoría.

En el escenario pequeño tenemos a Virginia Díaz, para mí el mejor dj de los tres que pasaron por allí en el Santander music. Nos hizo bailar con ‘I love it’, ‘Si tú me dices Ben yo digo Affleck’ y ‘Toro’ entre otros temazos y yo la quise fuerte.

La primera banda en sonar fue ‘La chica y la grande’, vaya descubrimiento más bueno. Desde Torrelavega y con ilusión por estar donde tantas veces habían ido a ver otros conciertos, sonaron seguros sobre el escenario. Aún se veía mucho espacio en la campa, pero en canciones como ‘De sol a sol’ se oía al público desde cualquier esquina del recinto.

Dorian empezó fuerte desde el principio, un acierto ‘A cualquier otra parte’ de las primeras. Mezclaron canciones de su último disco La velocidad del vacío con otras más conocidas como ‘Tormenta de arena’ o ‘La mañana herida’. El directo me sonó bastante más electrónico que en el disco, un minipunto negativo.

Llegó la hora de Keane (se pronuncia ‘kin’ y no ‘kein’; Desi enseña, Desi entretiene). El cantante, como buen artista extranjero, se empeña en hablar en castellano y alabar la gastronomía española, que por lo que dijo se pusieron finos a jamón ibérico. Esto no les impidió hacer cantar a toda la campa abarrotada de gente en sus canciones más conocidas como ‘Everybody’s changing’ o ‘The last time’. Hicieron magia el piano blanco en mitad del escenario y Tom sentado en él, recordando los principios del grupo.

Mal empezó Calvin Harris mandando ‘apagar esa jodida música’ a Virginia Díaz. Fatal. Las pantallas laterales apagadas y las pantallas de su escenario, por llamarlo de alguna manera, enormes. Bien podía haber sido mi primo del pueblo porque solo se veía una sombra y de lejos. Pinchó temas míticos como ‘We found love’ o ‘Feel so close’ y la gente bailaba y se lo pasaba bien aunque yo me aburría como nunca. Minipunto positivo para él, gráficos bastante espectaculares.

La noche del viernes terminó con los daneses Reptile Youth. Están como una maldita regadera, me encanta. Desde el primer momento que pisaron el escenario hasta el último desprendían una energía brutal, mezcla explosiva la suya con electrónica, rock, punk, funk y casi todo lo que os podáis imaginar. Además, un show en el que al cantante Mads Damsgaard no le importaba tirarse por encima del público o al mismo suelo. ‘Heart Blood Beat’ o ‘Speeddance’ son algunas de las canciones más conocidas y con las que la gente daba el máximo. Una pena que fuera tan tarde, pero supieron levantar los ánimos mucho y bien a todos los que quedábamos por allí.

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Sábado. Último día de Santander Music y las ganas de… Lori Meyers.

Desde Nueva Zelanda, Willy Moon. Comienza esta tercera jornada presentando su disco Here’s, otro de mis descubrimientos festivaleros. Suena vibrante, combina entre el viejo rocknroll con algo de rock – electrónico más actual. Y mola. Porque sobre todo suena a rocknroll del bueno, y eso siempre es bien. Tocó ‘Yeah, yeah’, ‘I wanna be your man’, ‘get up’… y cómo sonó. 200% recomendable.

Los siguientes en salir al escenario fueron L.A. y lo hicieron muy bonito. Con ellos no puedo ser objetiva. Entre gritos de las primeras filas se escucharon ‘Perfect combination’, ‘Close to you’, ‘Crystal clear’… todas sonaron impecables, pero el momento más emotivo fue ‘Stop the clocks’, la cual además el cantante Luis Albert Segura dedicó a su hija.

Mientras desmontaban el escenario de uno y montaban el del siguiente grupo pinchaba en el Escenario Cannabis Energy Drink Dj Coco, que a mí personalmente no me gustó, al contrario que los dos días anteriores. Canciones muy repetitivas, muchos bajos y poco bailables; hizo muy cansada la espera.

A las doce menos diez aproximadamente aparece Dover en el escenario principal. Con la gira Devil come to me, y digo yo, que es un poco triste hacer una gira de un disco que salió hace quince años, que está muy bien que hagan un poco de remember, pero qué pasa, ¿no gustan las canciones nuevas como las de antes? Pues por algo será. Mucho pelotismo con que les encanta esta ciudad pero hacía quince años que no actuaban en ella. Me repito: por algo será. Las canciones las conocemos de sobra y claro que son buenas, pero si las tocan sin ganas lo pierden todo. La única que me hizo levantarme fue ‘Devil come to me’ y pudiendo haber acabado así por todo lo alto decidieron tocar una más mientras la gente ya se iba cambiando de escenario.

Lo mejor de todo el festival comenzaba ahora. Lori Meyers hizo temblar la campa de la Magdalena. Y todo Santander. Empezaron repasando las canciones de su último álbum Impronta (menos ‘El deshielo’, tengo la espinita clavada) para terminar juntando ‘Aha han vuelto’ y ‘Mi realidad’ haciéndonos cantar muy alto, saltar, bailar y de todo. Fue toda una sorpresa Anni B Sweet en el escenario, lo que no fue sorpresa es el colofón final de concierto con Noni medio desnudo cantando ‘emborracharme’ y ‘alta fidelidad’, canciones imprescindibles en una buena fiesta. Sonaron mucho más sólidos que hace unos años, con mucho más público pero el mismo o más feeling y ganas.

Fin de Santander Music con Zombie Kids. Canciones de discoteca al estilo Calvin Harris , y bueno, dj´s de discoteca, nada espectacular. Lo que mejor tienen este par de madrileños es un animador que no para. Público joven, fiesta y fiesta hasta muy tarde.

Finalizada la quinta edición de un pequeño festival que ya no lo es tanto solo pienso: nos veremos en la siguiente.