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Miércoles 24 de julio, 9 y pico de la noche,
Campa de la Magdalena de Santander.

Abren las puertas del concierto solidario de la Semana Grande de Santander en el que Rulo cantó contra el paro, una noche bonita para todos los que estábamos allí y 30.000 kilos de comida para Coorcopar, fue un trato más que justo, y si no estabas por aquí y te lo perdiste lo siento por ti.

La noche comenzó con los teloneros, otros cántabros desde Reinosa, Carburo. Un sonido contundente, la voz de Héctor y la forma de ganarse al público (y la cerveza fresquita en mano) hicieron que lo pasáramos muy bien y fuésemos abriendo boca para todo lo bueno de la noche. Sonaron temazos como ’Hijo de un pobre’ y escuchamos las últimas canciones a la par que veíamos los fuegos artificiales de la bahía.

Tras un descanso para cenar, seguir hidratándonos a base de rubias, no-ligar y esas cosas que hacen los rockeros, llegaba la medianoche. Se acaban los anuncios y empiezan cinco segundos de cuenta atrás, de tensión, de ganas. Comienza el concierto con ‘A punto de colapsar’ y no me llega el escalofrío que debería, será porque el segundo disco de Rulo y la contrabanda, Especies en extinción, no me ha llenado tanto como el primero o como lo hacía La Fuga. (Aquí hago un inciso para decir que me parece fatal que se sigan llamando La Fuga faltando el alma de ese grupo, así, tal cual, podéis empezar a criticarme si queréis.)

El segundo tema de la noche y el pistoletazo de salida para mí, suena ‘No sé’, se me sale la sonrisa. La noche fue mágica. ‘Heridas del rocknroll’ y ‘El mejor veneno’ para celebrar la bendita locura de ser una banda de rock y todas sus consecuencias. ‘Mi cenicienta’, haciéndome sentir que la vida es menos puta si gente como él está a mi lado (o en mis oídos).
Siempre emotiva ‘Primavera del 87’ a la memoria de Gonzalo Ruiz, por todos los que cayeron (y siguen cayendo) por los borrachos de poder. ‘Buscando en la basura’ y ‘Por verte sonreír’ haciendo recordar y temblar, aunque me faltó ‘Baja por diversión’. Tras un descanso Rulo comienza ‘La fuente cacho’, sí, una de esas canciones populares que solo sabe la gente del lugar, y si eres de fuera te jodes. Tras ésta el himno del centenario de nuestro Racing de Santander, levantando muchas banderas en el público y unos cuantos aficionados del equipo en el escenario, tiñendo de verdiblanco la campa por un rato. ‘Fauna rara’ con la aparición de la banda disfrazada con cosas muy frikis que levantan la risa del público y el pasárnoslo bien. Tocaron el corazoncito ‘Buscando el mar’ y ‘La flor’, y quise muy fuerte a Rulo en ‘Tranqui por mi camino’.

La noche termina con ‘El vals del adiós’ versionada por un grupo de mexicanos ataviados con el típico traje y gorro de mariachi, ándale, ándale. Cosa que no me gustó: que no cantara él, era la última, jo, debería haberlo dejado (más todavía) por lo alto.

Sobreviví a los anuncios de reggaetón previos al concierto, al típico grupo tocapelotas de detrás al que te entran ganas de matar y a mi metro sesenta; y quiero volver a sufrirlo todas las noches si después viene Rulo y lo arregla de esa manera tan especial como solo puede hacerlo él cantando ‘Por verte sonreír’.

Sólo puedo decir: ‘Brindo por esas noches de verano, apurándonos los cuerpos, esa mezcla de sonrisas y rocknroll’.