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La noche del 25 de julio en el Bar Alfa de Barcelona prometía, se presentaban en el escenario Cassandra’s Sons and the Bastards Band. Cinco amigos oriundos de Barcelona (Los hermanos Alex y Marta Palacín, Albert Jornet, Guillem Vidal i Marti Garcia) que desde el primer acorde hicieron vibrar la sala con sus ritmos folk/indie en un derroche de creatividad.

Desde la intro se pudo dilucidar por donde irían los tiros, ya que desde el inicio se ve la virtuosidad de cada uno de sus integrantes. Van cambiando de instrumentos en cada tema y sin discriminación alguna aparecen melódicas, acordeones, armónicas… Esto hace que en su globalidad suenen a conjunto totalmente integrado en el cual ninguno es más que otro y todos jueguen a la par.

Se lo saben pasar bien a la hora de tocar y eso se transmite en temas como Circus o The Uncanny Story of Cliff Meadow, este último con reminiscencias al spaguetti Western que con gran acierto se aleja de la escena musical actual y nos muestra que aún hay muchas cosas por hacer.

Supieron dosificar la adrenalina al milímetro desde el inicio hasta el final, cerrando con unos de sus grandes temas Darck Octopus, quizá el tema más cañero de su recién iniciada trayectoria, con un ritmo que es un subidón de alegría y positividad que hizo bailar a toda la sala y demuestra que de seguir así les espera una larga y hermosa trayectoria musical.

Quizá nunca compongan la canción del verano, pero cada tema es un pequeño verano que nos regalan.

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