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Aún recuerdo cuando mi vida consistía en ir a ensayar varios días a la semana a unos locales situados en un barrio de la periferia de Barcelona. Recuerdo que en el local contiguo al nuestro ensayaban unos tal Sol Lagarto, que por aquella época estaban a punto de editar su primer disco y ya empezaban a tener cierto renombre en la escena musical barcelonesa. Recuerdo haberlos escuchado dando forma a sus temas, no sabiamos exactamente quienes eran, pero nos flipaba su sonido, sus canciones… El pasado viernes 31 de mayo en la sala Music Hall de Barcelona, aquellos tal Sol Lagarto decidían poner punto y final a 15 años de carrera como banda, después de 4 lp’s editados y más de 800 conciertos a sus espaldas.

No tendría mucho sentido ponerme a relatar a estas alturas si la banda estuvo bien o mal, si tocaron ese o aquel tema o si tal riff de guitarra hizo las delicias del público. Lo que vivimos allí va mucho más allá de un simple concierto de rock. Sentimientos, emociones, mucha tristeza, mucha alegría, sensaciones agridulces.. para muchos de nosotros era el adiós a una de las bandas que fue capaz de crear y liderar una nueva escena musical en Barcelona y que nos enseñó que el rock también podía tener un espacio propio en nuestra ciudad.

Pero por si alguno se lo pregunta, si, volvió a ser otro gran concierto de rock and roll. Como siempre, y a pesar de todos los cambios de formación y contratiempos, los Lagartos siempre han sabido adaptarse y estar a la altura, y esta vez no iba a ser menos. Ramón Montardit, Ernest Armengol, Norman Cliento y Frank Montasell( el solito a cargo de las guitarras) siguen estando en plena forma, desprendiendo la misma energía y fuerza a las que nos tenían acostumbrados. Durante más de dos horas, dieron un repaso a los grandes clásicos de la banda, temas como «la serpiente«, «la Noche del Show«, «Vampiros«, «Mira adelante«, sonaron ante una sala Music Hall con el aforo completo. Super emotivos fueron los momentos en los que invitaron a Oriol Ragull, antiguo miembro de la banda, a compartir escenario con ellos y emocionante y espectacular fue escuchar a todo el público, con la banda casi en silencio, corear el estribillo de «La ciudad del miedo«, en lo que seguramente fue para muchos un pequeño homenaje al gran ausente de la noche, Alex Vivero.

Lo dicho, sensaciones agridulces las que sentimos la mayoría de los que allí estuvimos esa noche, en un concierto que seguramente recordaremos como uno de los más emotivos a los que hemos asistido nunca… ¡Gracias Lagartos!, ¡Gracias Joes!… ¡Pues ya ves!

Puedes escuchar el último trabajo de Sol Lagarto, Dias Mejores, aquí