El pasado día 15 asistimos al concierto de Roe Delgado y Kilimanjahro, donde gozamos desde el primer minuto hasta el último de todo el reggae que nos pasó por delante. Hay que decir que la sala Taboo de Madrid tenía creado un ambiente que ya dejaba entrever la atmósfera de paz y buenas vibraciones que iba a predominar el resto de la noche, luz ténue y aromas de incienso.

Los primeros en poner los amplis en “on” fueron los “Kilimanjahro”, que una vez colocados, animaron a todo bicho viviente que allí se encontraba. Comenzaron con una Intro musical con sus dos coristas cantando a la espera de la aparición de Pertxa, el cantante, dando paso al primer tema del repertorio. “Free” fue suficiente para romper el hielo y crear una piña debajo del escenario donde ya no cesó el movimiento. Sonaron después “Children”, “Rastafari” y “Estrepitosa”. Tras esto, Pertxa se encargó de dar paso a la parte femenina del bolo, donde las coristas salieron a cantar, primero Yoko Oh, con “Chiquitita”, canción que compuso para una ONG que apoya a las madres de latinoamérica. Y después se presentó a Gosia como “Princess Magalí”, que aportó pinceladas de soul y funk especialmente combinadas en “Gone”. La voz masculina volvió a hacerse con el micro principal y continuó con “More Unity” y “Jahel”, canción dedicada a su hija. Tras pedir que se alzaran las llamas de los mecheros pasaron en “Don´t stop”. Las siguientes fueron “Paramo”, “Dinero” y “Salte”. Pero esta no fue la última, porque el público pidió otra más y los Kilimanjahro salieron a despedirse, esta vez sí, con “Inna war”. En mitad del concierto, nos regalaron un momento de voz y percusión menor, que nos transportó a un ambiente muy íntimo y que se disfrutó en cada rincón. Durante todo el bolo, se notó la comodidad y el disfrute que tuvo el grupo mientras estaba arriba, conectando de lujo y contagiando al público asistente.

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Tras un pequeño intervalo de tiempo, tomó el relevo el esperado Roe Delgado acompañado de los Baboon Roots llenando el escenario con su calidad sonora.

Aunque ahora se están encargando de dar a conocer su último trabajo, “Mediterráneo”, no faltaron temas de sus dos anteriores discos. Formaron parte de la presentación de temas nuevos “No es natural”, “Mami”, dedicado a todas las madres del mundo, “Revolución”, “Mediterráneo”, que da nombre al disco, “Juntos”, con una intro de teclado con un toque sentimental, y “Si luchas por un sueño”, donde revolcaron en ska en un fragmento de la canción. Del primer álbum se escucharon canciones como “Grandes amigos” y “Ganja”. Y del segundo tocaron “Disfrutando el sol”, “Simple y natural”, “Rumores” donde el guitarreo tuvo un papel clave que hizo más grande la canción, y “Positividad”, con la que fue poniendo punto y final. Roe sorprendió con colaboraciones como la de Eterno, su colega de Barcelona, añadiendo un toque de rap en temas como “Cuentos” y “Volare”. Su gente disfrutó mucho y no cesaron los bailes, incluso se pudo ver a una muchacha entre el público que fue disfrazada de hawaiana, el concierto se vivió con muchas ganas y había mucho rollo. Tampoco puedo pasar por alto la simpatía y la paz que desprendía el bajista de la banda.

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Para terminar, destacar que los asistentes fueron muy participativos, así que tienen la culpa, junto a los artistas, de que ahora podamos afirmar que fue una buenísima noche. Otra de las cosas que llamaron la atención, fue que los Kilimanjahro eran desconocidos para muchos y sorprendieron gratamente. Ambas actuaciones se tornaron muy cercanas al público, lo que retroalimentó esta buena onda que ya venimos diciendo.

Puede pasar en algunos casos, que el directo de los grupos decepcione si comparamos con lo que habíamos escuchado en el disco, ya sea porque hayan retocado mucho o porque no sepan enfrentarse a ello con éxito, pero estos casos, todo lo contrario, se pudieron saborear dos directos de reggae estupendos, donde se lanzaron mensajes y acordes, acariciando también otros estilos musicales, creando dinamismo y diversidad, así que quedan más que recomendados para cuando podáis pillarlos tocando. ¡Así da gusto, felicidades! ¡Y que no nos falte la buena música!