The Oblivians fue un trío de Memphis, Tennessee que se dedicaron a tocar garage punk-rock desde 1993 hasta el 98′. Hoy, después de unos 16 años sin grabar nada aunque haciendo retornos y reuniones eventuales para ocasiones especiales, sacan Desperation, su cuarto álbum de estudio.

Una de las muchas curiosidades que envuelven este grupo es la capacidad multi-instrumentista y la de tocar en infinidad de grupos con notable estabilidad como The Compulsive Gamblers, The Cool Jerks o The Dutch Masters, pero ninguno ha tenido un impacto de igual valor en los miembros como lo ha hecho The Oblivians. La importancia del grupo para los componentes es tal que hasta se cambiaron los nombres a lo Ramones por Greg Oblivian, Jack Oblivian y Eric Oblivian.

Desperation llegó un poco como una seta, nadie se lo esperaba pero todo aquél que lo ha visto se lo ha acabado devorando (me incluyo). El álbum abre con I’ll Be Gone, tema que parece expresamente compuesto para ser incluido en la banda sonora de la serie Workaholics (donde se muestran las borracheras de tres teleoperadores californianos). La siguen Loving Cup y Em, canciones en las que se puede apreciar la influencia bluesera de los grandes nashvilianos como The Black Keys, Jack White y otros como Jimi Hendrix o Roy Orbison. The Oblivians son la prueba viviente de que el rock no está muerto, solo ha evolucionado.

Más adelante nos encontramos con Woke Up In A Police Car y Run For Cover, dos temazos que sorprende mucho que estén escritos por tres tíos que pasan los cuarenta… Entonces está Little War Child, perfecta para poner de fondo en una barbacoa de domingo por la tarde en el patio trasero de casa. Es escuchar los primeros acordes e inexplicablemente te encuentras con dos litronas atadas con cinta aislante, una en cada mano.

Es ahora cuando noto algo que no encaja… En Fire Detector no hay bajo! Ese es uno de los problemas de tocarlo todo. Cuando dos se ponen a la guitarra y se pierde la base cuatri-cuerda, la canción suena inacabada, carente del elemento más esencial de todos, de la lima del mojito. Pero este hecho se intenta pasar por inadvertido (francamente, lo han conseguido) poniendo Oblivion a continuación, obra maestra inspirado en el propio nombre del grupo. Esta es seguida de Back Street Hangout. El nombre lo dice todo… (salir de fiesta en el callejón)
Y después nos encontramos con Desperation, tema que da título al álbum, y con razón, pues resume a la perfección el estilo, en su sentido más amplio, de la banda. Y para cerrar el LP, qué mejor que Mama Guitar, canción que parece grabada en el sótano del batería (supongo que es la gracia).

The Oblivians, el legado de unos The Clash hechos fuzz demuestra que no hay que tener una edad concreta para beber hasta el amanecer y escribir sobre ello.

Puedes escuchar Desperation aquí mismo:

Textos por Toni Enguix