A diferencia de muchos de sus anteriores trabajos, Damage, el octavo (se dice rápido) álbum de estudio de Jimmy Eat World, una de las bandas del panorama pop-punk del siglo veintiuno más consagradas, juntamente con Blink-182, All Time Low y los ya disueltos My Chemical Romance, se ha dado a conocer a través de la puerta trasera, con un solo single de anticipo muy discreto y sin campañas de marketing greendayanas.

Este nuevo CD del cuarteto arizoniano abre con Appreciation, un buen tema, pero no lo suficiente como para destacar por nada. La sigue la que da nombre al álbum, la más comercial y cursi, la que más adoran los fans incondicionales, la más odiada por cualquiera con un poco de criterio.

Lean, el tercer tema, suena como una vuelta atrás en el tiempo a sus inicios con esa distorsión tan característica, a excepción de que les importaba lo que componían y grababan. Además, no suena igual de trabajada como sus éxitos anteriores: The Middle y Pain, entre otros. En cambio, detrás de Book Of Love, la romanticona parisina, sí que parece que haya un poco más de esfuerzo. Incluso la letra está llena de significado, lo oímos en las últimas palabras: “I’ve been alone, just never lonely”.

Tengo 37 años y el mundo ahora es muy diferente que cuando escribía canciones similares cuando tenía veinte años y pico. He tratado de pensar más las letras” contaba Jim Adkins. Está muy bien centrarse en la lírica, siempre y cuando no te olvides de la música, que al parecer es lo que ha sucedido.

Entonces encontramos temas como I Will Steal You Back y Please Say No: los dos estribillos más trabajados de la historia de la música (nótese la ironía). Repetir una frase no la hace más profunda e íntima, sino que, por el contrario, aburre, y esa sensación que pretendían transmitir se convierte en indiferencia a oídos del sufridor.

A partir de aquí, el listón, ya muy bajo, se esconde bajo tierra cual avestruz asustada. Cuatro canciones lineales, planas, sin sorpresas y previsibles cierran el disco. Gran modo de mantener a vuestros seguidores, Jimmy Eat World.

Abuso del acústico y de los cambios de intensidad predominan a lo largo de diez canciones que pasan como cien. Absolutamente nada hay que llame la atención excepto el acorde final de piano en How’d You Have Me. Soy fan de ese acorde.

Escucha aquí mismo Damage