Es curioso que sacando su primer álbum de estudio, Capital Cities sean tan conocidos. En junio de 2011 sacaron un EP que contenía Safe And Sound, el single que les llevó directos al sexto puesto de la US Alternative Songs Chart, creada por la Billboard Magazine. Ahora sacan finalmente su trabajo al completo: In A Tidal Wave Of Mistery.

El álbum synthpop del quinteto californiano abre, cómo no, con Safe And Sound, ese tema tan bailable con el que disfrutamos durante el verano del año pasado. En el estribillo cantan al unísono «You could be my luck… Even if the sky is falling down, I know that we’ll be safe and sound”, todo un mensaje esperanzador.

Patience Gets Us Nowhere Fast, la segunda, le da un giro al concepto clasicón «quien la sigue, la consigue». Ellos no, ellos lo quieren ahora o no lo quieren. Estas líneas definen muy bien la filosofía del mundo adolescente tecnológico-dependiente: «si no se puede tener ahora, no se puede tener». ¿Hablaran Capital Cities con ironía respecto a esa afirmación? Es decir, ¿realmente creen eso ellos o hacen una crítica burlona?

Una combinación muy acertada y que a mi parecer debería estar más explotada es la de trompeta con sintetizador y guitarras funk, como suenan en Kangaroo Court. Al verlo así escrito uno piensa «¿qué diablos?», pero en la pista de baile es de lo mejor que te pueden poner. Siguiendo la tónica retro de «la música por encima de todo» nos encontramos con I Sold My Bed, But Not My Stereo que, a pesar de tener un estribillo melódicamente muy parecido a Let Me Out de Dover, sigue incorporando la trompeta como elemento innovador, instrumento que le confiere ese toque característico al grupo, elemental y necesario para causar un impacto bueno y duradero en la mente del oyente.

Después de la daftpunkiana Center Stage y de Farrah Fawcett Hair, la sorpresa colaborativa del colíder de Outkast, Andre 3000, donde se puede apreciar la influencia de Michael Jackson en la infancia del compositor Merchant (sí, el de la barba), suena Chatreuse, un Prince sin voz de pito y adaptado al dance actual.

Una intro brutal da paso a una espectacular Origami, que acaba culminando en una explosiva aparición del sonido filadelfia, fusión del soul y funk y precedente de la música disco (años setenta). Capital Cities podrían ser considerados los hijos post-2000 de Jamiroquai, perfecta variedad de estilos en uno solo.
A partir de aquí, parecía que cualquier cosa que la prosiguiera decepcionaría, y así ha sido. No obstante, Love Away, la última, cierra el trabajo y te deja con un buen sabor de boca.

A grandes rasgos, un gran disco, y más para ser el debut de cinco tíos con americanas amarillas.

Textos por Toni Enguix